El equipo liderado por el farmacéutico investigador Anxo Fernández trabaja en identificar biomarcadores que permitan seleccionar el tratamiento más eficaz para cada paciente con DMAE
La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es una de las principales causas de ceguera irreversible en Europa y afecta actualmente a unos 67 millones de personas. Ante esta realidad, un equipo de investigación del área sanitaria de Santiago y Barbanza trabaja en el desarrollo de nuevas herramientas de medicina personalizada que permitan elegir el tratamiento más adecuado para cada paciente desde el inicio de la terapia.
El proyecto, denominado MaculOMICS, está liderado por Anxo Fernández Ferreiro, farmacéutico investigador del Servicio de Farmacia Hospitalaria, y acaba de recibir el respaldo de la Fundación Salvat, que ha concedido una ayuda de 50.000 euros para impulsar su desarrollo.

Hacia tratamientos personalizados para cada paciente
El objetivo del proyecto es identificar biomarcadores capaces de predecir qué pacientes responderán mejor a determinados tratamientos, lo que permitiría optimizar la terapia desde el primer momento y evitar períodos de tratamiento ineficaz.
Actualmente, la DMAE se trata en la mayoría de los casos mediante inyecciones intravítreas, una terapia que frena el avance de la enfermedad pero que no funciona igual en todos los pacientes. De hecho, alrededor de un 30 % no responde adecuadamente a los tratamientos disponibles, lo que subraya la necesidad de avanzar hacia estrategias más personalizadas.

“Todo el tiempo de un mal tratamiento es tiempo perdido”, explica Anxo Fernández. Cuando un paciente no responde al fármaco administrado, ese periodo podría haberse aprovechado iniciando otra terapia que actúe sobre rutas moleculares diferentes.
Investigación colaborativa a nivel nacional
El proyecto Maculomics se desarrolla en colaboración con múltiples centros hospitalarios de todo el país. En total participan 14 centros de 8 comunidades autónomas, en un estudio que involucra a más de 70 profesionales, entre oftalmólogos e investigadores técnicos.
Esta colaboración multidisciplinar permite abordar la degeneración macular asociada a la edad desde diferentes perspectivas clínicas y científicas, integrando la experiencia asistencial con herramientas avanzadas de investigación biomédica.
El objetivo es generar conocimiento que pueda trasladarse directamente a la práctica clínica. Según estiman los investigadores, los primeros resultados del estudio podrían estar disponibles en un plazo aproximado de 2 o 3 años, con la intención de que sus hallazgos puedan aplicarse de forma inmediata en el sistema sanitario público.
Un reto creciente para la salud visual
La degeneración macular asociada a la edad representa uno de los principales retos de la oftalmología moderna. A pesar de los avances terapéuticos de las últimas décadas, muchos pacientes continúan experimentando una progresión de la enfermedad o una respuesta limitada a los tratamientos disponibles.
En este contexto, el desarrollo de estrategias de medicina personalizada resulta clave para mejorar los resultados clínicos y optimizar el uso de las terapias actuales.
Proyectos como Maculomics buscan precisamente avanzar en esta dirección: comprender mejor los mecanismos biológicos de la enfermedad y adaptar el tratamiento al perfil molecular de cada paciente, con el objetivo final de preservar la visión y mejorar la calidad de vida de las personas afectadas.